Teorías antiguas del alma
Resumen de la Enciclopedia de Stanford de Filosofía.
Lorenz, Hendrik, "Ancient Theories of Soul", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Summer 2024 Edition), Edward N. Zalta & Uri Nodelman (eds.), URL = <https://plato.stanford.edu/archives/sum2024/entries/ancient-soul/>.
1. La noción griega de alma
Perfecto. Para preparar el curso de Antropología Filosófica, podemos trabajar estos materiales convirtiéndolos en resúmenes didácticos: suficientemente completos para conservar el argumento de la Stanford Encyclopedia of Philosophy, pero mucho más claros y organizados para tus alumnos.
El texto que preparaste permite reconstruir muy bien una primera historia del concepto griego de alma (psychē), desde Homero hasta finales del siglo V a. C. Yo lo resumiría así:
1. Del alma homérica al alma como principio de vida
El alma en Homero
En los poemas homéricos, la palabra alma (psychē) tiene un significado bastante diferente del que posteriormente adquirirá en la filosofía griega.
El alma aparece fundamentalmente relacionada con la vida y la muerte. Puede entenderse de dos maneras estrechamente vinculadas:
Es aquello que una persona arriesga en el combate y pierde al morir.
Es aquello que, en el momento de la muerte, abandona el cuerpo y desciende al inframundo, donde permanece como una especie de sombra o imagen del individuo fallecido.
Por ello, la presencia del alma permite distinguir un cuerpo vivo de un cadáver. Cuando el alma abandona definitivamente el cuerpo, la persona muere.
Sin embargo, esto no significa todavía que Homero considere el alma como la causa de las actividades de una persona. Los seres humanos no piensan, sienten, desean o actúan “con el alma”. Homero nunca explica una acción diciendo que alguien la realiza gracias a su alma.
Esta diferencia es importante: el alma indica que alguien está vivo, pero todavía no funciona como explicación de la vida psicológica.
Además, Homero habla del alma casi exclusivamente cuando la vida de alguien se encuentra amenazada. Como señala Furley, mencionar el alma equivale prácticamente a introducir la posibilidad de la muerte.
Hay otra característica significativa: sólo los seres humanos poseen alma en los poemas homéricos. No encontramos almas de animales en el inframundo. Por ello, el concepto homérico de alma parece estar relacionado específicamente con la vida humana, y no todavía con la vida biológica en general.
2. Siglos VI y V: el alma se convierte en principio de lo viviente
Durante los siglos VI y V a. C. ocurre una transformación decisiva.
La palabra psychē pierde gradualmente su asociación exclusiva con situaciones de peligro y muerte. Decir que algo tiene alma empieza a significar simplemente que está vivo.
De ahí surge el término griego ** empsychos ** —literalmente, “con alma”— para referirse a aquello que está animado o vivo.
El concepto también deja de aplicarse exclusivamente a los seres humanos. Ahora puede atribuirse alma a otros seres vivos.
Un ejemplo significativo aparece en la tradición acerca de Tales de Mileto. Aristóteles cuenta que Tales atribuía alma incluso a los imanes porque éstos eran capaces de mover el hierro.
El razonamiento parece haber sido aproximadamente:
Los seres vivos pueden iniciar movimientos → aquello que puede iniciar movimiento muestra una característica de lo viviente → el imán mueve el hierro → el imán debe poseer alma.
Más allá de que aceptemos o no el razonamiento, el ejemplo muestra una transformación conceptual fundamental:
El alma comienza a concebirse como aquello que distingue lo vivo de lo no vivo.
Este cambio será fundamental para la posterior filosofía de Aristóteles.
3. El alma como sede de emociones y deseos
Durante el siglo V a. C., el significado de psychē continúa expandiéndose.
Ya no sólo se afirma que los seres vivos poseen alma, sino que empiezan a atribuirse al alma diferentes estados psicológicos.
El alma puede:
experimentar placer,
desear comida o bebida,
sentir deseo sexual,
amar y odiar,
experimentar alegría y dolor,
sentir ira o vergüenza.
En Eurípides, por ejemplo, puede hablarse de satisfacer el alma mediante alimentos. Edipo afirma que su alma lamenta las desgracias de su ciudad.
Esto supone un cambio muy importante respecto de Homero.
En Homero:
alma → vida/muerte
En el siglo V:
alma → vida + deseos + emociones
El alma comienza así a convertirse en aquello que posteriormente llamaríamos, de manera aproximada, el sujeto de la vida psicológica.
4. El alma y el carácter moral
La expansión del concepto no termina ahí. El alma comienza también a relacionarse con el carácter de una persona.
Especialmente importante es su asociación con el valor y el coraje.
En Heródoto y Tucídides puede hablarse de personas que poseen almas fuertes o resistentes. En los textos hipocráticos también se relacionan determinadas características del alma con el valor o la falta de él.
Pero progresivamente el alma pasa a ser portadora de otras cualidades morales:
coraje
templanza
justicia
castidad
fortaleza
Por ejemplo, Eurípides puede hablar de un alma justa, templada y buena; Hipólito se describe a sí mismo como poseedor de un “alma virgen”, haciendo referencia a su castidad.
Se produce entonces algo que Lorenz denomina una especie de moralización del alma.
Esto tiene una consecuencia filosófica importante: las acciones de una persona comienzan a explicarse mediante las cualidades de su alma.
Una persona actúa valientemente porque posee un alma valerosa; alguien actúa moderadamente porque su alma posee templanza.
Tenemos ahora:
alma → vida + emociones + deseos + carácter moral
5. El alma como principio del pensamiento
Una vez que el alma se convierte en portadora del carácter moral, resulta relativamente natural dar un paso más: atribuirle también pensamiento, conocimiento y deliberación.
Si una acción valiente depende del alma, entonces el alma debe ser capaz de comprender:
qué situación enfrenta la persona,
qué debería hacer,
cómo debe actuar.
Por ello, en textos del siglo V aparecen expresiones en las que el alma piensa, planea o conoce.
Antífona, por ejemplo, puede hablar del alma que planeó un crimen. En Sófocles encontramos referencias a un alma capaz de pensar correctamente.
Además, emociones y cognición aparecen estrechamente relacionadas. Sentir miedo, vergüenza o dolor supone normalmente percibir o comprender algo como aterrador, vergonzoso o doloroso.
Por ello, el alma termina convirtiéndose también en sede de la actividad cognitiva.
Hacia finales del siglo V podemos resumir la evolución así:
Alma = principio de vida + emociones + deseos + carácter moral + pensamiento y conocimiento.
6. El nacimiento de la distinción entre cuerpo y alma
Esta expansión semántica produce finalmente una transformación filosófica de enorme importancia.
En Homero todavía no existe una oposición sistemática entre cuerpo y alma. Existen diferentes términos asociados con distintas actividades psicológicas, pero no encontramos todavía una única entidad que reúna todas esas funciones y pueda contraponerse al cuerpo.
Durante los siglos VI y V, en cambio, psychē comienza a desempeñar precisamente esa función.
El alma se convierte progresivamente en el elemento unificador de la vida psicológica y moral del individuo.
Esto permite que aparezcan expresiones como:
“cuerpo y alma”
El cuerpo puede ser fuerte mientras el alma es débil; el cuerpo puede rendirse mientras el alma permanece firme.
Así comienza a formarse una distinción que será fundamental para buena parte de la antropología filosófica occidental:
SER HUMANO
Cuerpo → dimensión corporal
Alma → vida, emociones, deseos, carácter, pensamiento
Idea central
Lo más interesante de este recorrido es que los griegos no comenzaron con nuestro concepto filosófico de alma. Ese concepto se fue formando históricamente.
Podemos representarlo como una expansión:
Homero
psychē = aquello que se pierde al morir
↓
Siglos VI–V
psychē = principio que distingue lo vivo de lo inerte
↓
Siglo V
psychē = sede de emociones y deseos
↓
Desarrollo moral
psychē = carácter y virtudes
↓
Desarrollo cognitivo
psychē = pensamiento, conocimiento y deliberación
↓
Resultado
distinción cuerpo / alma
Y este punto constituye una excelente entrada para entender la historia del alma/mente/consciencia: Platón y Aristóteles no inventan desde cero el problema del alma. Reciben un concepto que ya había experimentado una profunda transformación y elaboran, a partir de él, dos de las primeras grandes teorías filosóficas acerca de qué es un ser humano y cuál es la relación entre su dimensión corporal y su vida psíquica.
Pindaro esalta un vincitore nei giochi olimpici (Pindar enhances a winner in the Olympic Games). Oil on canvas by Giuseppe Sciuti, 1872.
La expansión semántica de "alma" en los siglos VI y V se refleja en los escritos filosóficos de la época. Por ejemplo, una vez que resulta natural hablar del alma como lo que distingue lo animado de lo inanimado, en lugar de algo restringido a los humanos, queda claro que el dominio de las cosas con alma no se limita a los animales, sino que incluye también a las plantas. . Empédocles y, aparentemente, Pitágoras (cf. Bremmer 1983, 125) pensaban que las plantas tienen alma y que las almas humanas, por ejemplo, pueden llegar a animar las plantas. (Tenga en cuenta, sin embargo, que Empédocles, en los fragmentos existentes, rara vez usa la palabra "alma", prefiriendo la palabra daimôn.) De hecho, Empédocles afirmó haber sido un arbusto en una encarnación anterior, así como, entre otras cosas, un pájaro y un pez (fr. 117, Kirk, Raven & Schofield 1983 [en lo que sigue KR&S], 417). Por cierto, Empédocles, al igual que Anaxágoras y Demócrito, se refirió a las plantas como animales, presumiblemente precisamente porque están vivas ( zên , de donde deriva la palabra animal, zôon ) (para más detalles, cf. Skemp 1947, 56). En esto fue seguido por Platón ( Timeo 77b), pero enfáticamente no por Aristóteles ( De Anima 2.2, 413b1f).
Hay, además, algunas razones para pensar que la actividad filosófica, en particular la especulación pitagórica (que comenzó hacia mediados del siglo VI), contribuyó a la expansión semántica de "alma". Como hemos visto, al menos algunos de los primeros textos existentes que asocian con el alma virtudes morales distintas del coraje sugieren una influencia pitagórica. De hecho, no es difícil ver cómo el pitagorismo pudo haber fomentado la expansión del "alma". El pitagorismo se ocupaba, entre otras cosas, de la existencia continuada de la persona (o algo adecuadamente parecido a una persona) después de la muerte.
Es obvio que, en el contexto homérico, «alma» era una palabra eminentemente apropiada para denotar a la persona, o cuasi-persona, que seguía existiendo después de la muerte; había, después de todo, el familiar uso homérico de "alma" como aquello que perdura en el inframundo después de la muerte de una persona. Para que la existencia continua de esta alma fuera significativa como la existencia continua de la persona en cuestión, al menos algunos de los estados, actividades, operaciones y similares que parecían cruciales para la identidad de la persona tenían que atribuirse al alma (siguiendo Furley 1956, 11, quien va más allá al escribir sobre la necesidad del alma “de incluirtodas las funciones de la personalidad”; cf. Barnes 1982, 103-6; Huffman, de próxima publicación). Esta tendencia está bien ilustrada por una historia sobre Pitágoras, relatada por Jenófanes (fr. 7, KR&S 260): “Una vez, dicen, pasaba por allí cuando estaban azotando a un cachorro, y se apiadó y dijo: 'Detente, no lo superes; es el alma de un amigo que reconocí cuando escuché su [es decir, ¡la voz del alma!]”. No es sólo que el alma del amigo de Pitágoras explica el carácter de los aullidos (o lo que sea). De hecho, se cita a Pitágoras diciendo que es el alma de su amigo la que grita.
Heráclito (fl. alrededor del 500 a. C.), que menciona repetidamente a Pitágoras, atribuye sabiduría al alma siempre que se encuentre en el estado o condición adecuada: “un alma seca”, afirma, “es la más sabia y la mejor” (fr. 118, KR&S 230). Pudo haber sido el primer pensador en articular una conexión entre el alma y las funciones motoras. “Un hombre cuando está borracho”, observa Heráclito, “es conducido por un muchacho inexperto, que tropieza y no sabe adónde va, con el alma húmeda” (fr. 117, KR&S 231). En la interpretación más plausible de la frase de Heráclito, él dice que la persona borracha tropieza porque sus capacidades perceptivas han sido deterioradas, y este deterioro se debe a la humedad del alma (Schofield 1991, 22). Como muchos (o de hecho todos) los pensadores de los siglos VI y V que expresaron opiniones sobre la naturaleza o constitución del alma, Heráclito pensaba que el alma era corporal, pero estaba compuesta de una clase de materia inusualmente fina o rara, por ejemplo, aire o fuego. (Una posible excepción es el pitagórico Filolao, quien pudo haber sostenido que el alma es una "sintonía" del cuerpo; cf. Barnes 1982, 488-95, yHuffman .)
La prevalencia de la idea de que el alma es corporal explica la ausencia de problemas sobre la relación entre alma y cuerpo. No se pensaba que el alma y el cuerpo fueran de naturaleza radicalmente diferente; su diferencia parecía consistir simplemente en una diferencia en el grado de propiedades como la finura y la movilidad.
¿Qué es el alma? No importa si crees en ella o no. Quizá eres materialista como nosotros y no creas en ella, pero posiblemente sí creas que hay algo que tienes tu que te hace ser tu mismo. Alma, mente, o conciencia. Este concepto ha sido construido poco a poco con muchas ideas desde la antiguedad hasta llegar a la tradición judeocristiana a través de la influencia de la filosofía platónica. A continuación te presentamos las más antiguas de la Grecia Clásica.
Hay muchas teorías teológicas y filosóficas sobre el alma. Y la concepción que nos es familiar a muchos, es más griega que judeocristiana. Se desprende de dos diálogos de Platón, el Fedón y La República. Pero antes de ella había otras que también vale la pena que conozcas.
Más que teorías, las antiguas concepciones sobre el alma son modos de hablar sobre ella.
La palabra "alma" extendió su significado en el siglo VI y V antes de Cristo, cuando muere Sócrates y su filosofía se empieza a divulgarse.
La noción de la Grecia antigua del Alma
La evidencia de cómo pensaban los griegos del alma puede encontrarse en su literatura. Los poemas homéricos utilizan la palabra "alma" de dos maneras distinguibles, probablemente relacionadas. El alma es, por un lado, algo que el ser humano arriesga en la batalla y pierde en la muerte. Por otro lado, es lo que en el momento de la muerte se aparta de las extremidades de la persona y viaja al inframundo, donde tiene una vida o imagen más o menos lastimosa del difunto, como una sombra o algo parecido.
En los dos casos el alma es algo que una persona puede arriesgar y perder, y algo que ayuda a distinguir a un cuerpo humano vivo de un cadáver. Llama la atención tres puntos de la concepción del alma de ese periodo: primero, que no se le atribuía más que a los humanos. Segundo, que solo se hablaba de ella más que cuando una persona estuviera en riesgo de muerte; y además que, a diferencia de como muchos piensan el alma en las tradiciones religiosas actuales, los griegos de aquel entonces no parecía que pensaran que el alma fuera responsable de las actividades de una persona. El alma simplemente era algo que daba vida a un cuerpo humano y no era precisamente su identidad
No fue sino hasta el siglo VI y V antes de cristo que el alma empezó a mencionarse en contextos más cotidianos, e incluso a aplicarse a animales y objetos. El filósofo Tales de Mileto, a quien se le atribuyen varios descubrimientos matematicos registrosdo en los Elementos de Euclides, supuestamente afirmó que los imanes tenían alma. Y Empédocles decía lo mismo de las plantas, y no sólo eso, afirmó haber sido un arbusto en una encarnación anterior.
Presumiblemente, en aquel entonces lo distintivo de los seres vivos era poder iniciar movimiento, por lo que los imanes debían estar vivos o, en otras palabras, animados.
Un poco después se empezó dotar al alma de estados psicológicos, como querer comer, beber o satisfacer deseos sexuales, o venganza y dolor, como cuando Edipo dice que su alma lamenta la miseria de su ciudad. Además, se le empiezan a atribuir cualidades morales que influencian el comportamiento y el pensamiento de las personas, como la fortaleza del alma de hombres valientes, o la planificación de un crimen. Es hasta este periodo cuando la concepción de Alma empieza a parecerse un poco más lo que hoy en día se entiende por mente.
En un texto, Hipócrates incluso relaciona las cualidades morales de las almas con el clima, diciendo que las almas débiles se desarrollan en climas húmedos y benignos.
Aunque hay muchas fuentes en la literatura y no todas son consistentes entre sí, más o menos se puede sacar en limpio que desde Homero hasta finales del siglo V, el significado de la palabra alma empezó significando simplemente lo que distinguía a un cuerpo humano vivo de uno muerto, y luego extendió su significado con los poetas trágicos para referirse a aquello que era responsable de las emociones, comportamiento y pensamiento de sus portadores.
Heráclito atribuía sabiduría al alma si estaba en condiciones adecuadas, y quizá fue el primero pensador en articular una conexión entre el alma y las funciones motoras del cuerpo, como cuando dijo que un hombre borracho tiene el alma húmeda por lo que sus funciones motoras se veían afectadas.
Como muchos pensadores de la época, y a diferencia de las tradiciones religiosas actuales o incluso de lo que se piensa comúnmente de la mente, Heráclito pensaba que el alma era algo corporal, físico, compuesta alguna materia fina.
Pensar que la mente o el alma es algo material, como algo que se distingue del cuerpo no en categoría sino más bien en grado, podría parecernos extraño. También podría parecerte extraño que se pensara que como objeto físico el alma podía morir, igual que el cuerpo, y que no tuviera una relación tan estreña con la identidad de las personas. Pero en realidad esta concepción del alma está más cerca a las teorías contemporáneas sobre la conciencia que las tradiciones religiosas que piensan en el alma como algo inmaterial. De hecho los griegos antes de Platón no tenían problemas con explicar cómo podía conectarse el alma con el cuerpo, pues ambos eran elementos físicos.
Fue hasta Platón que el alma se concibió como algo completamente inmaterial, que trascendía al cuerpo y que guardaba la identidad de las personas. Y fue de esta tradición de la que se alimentó el cristianismo de San Pablo. Pero de eso te hablaremos en otro video.
¿Qué te parecieron estas ideas sobre el alma? ¿Las conocías? Comparten su opinión en los comentarios.
Cuestionario:
B) Solo se refería a la pérdida de la vida en la batalla
C) Se refería a la pérdida de la vida en la batalla y a la vida después de la muerte
D) No se utilizaba en absoluto
B) Empédocles
C) Heráclito
D) Platón
B) Estados psicológicos como querer comer o beber
C) Cualidades morales que influencian el comportamiento y el pensamiento
D) Todas las anteriores
B) Como algo inmaterial y que trasciende al cuerpo
C) Como algo que no tiene relación con la identidad de las personas
D) Como algo que solo se refiere a la vida después de la muerte
B) Platón
C) Aristóteles
D) Empédocles
Actividades:
- Debate sobre el alma: Divide a los estudiantes en grupos y asigna a cada grupo una perspectiva diferente sobre el alma (por ejemplo, la perspectiva homérica, la perspectiva platónica, la perspectiva materialista, etc.). Pide que cada grupo debata y presente sus argumentos sobre la naturaleza del alma.
- Crea tu propia teoría del alma: Pide a los estudiantes que creen su propia teoría sobre el alma, considerando las diferentes perspectivas presentadas en el texto. Pueden presentar sus teorías en forma de ensayo, dibujo o presentación.
- El alma en la literatura: Pide a los estudiantes que encuentren ejemplos de cómo se presenta el alma en la literatura (por ejemplo, en la poesía, la narrativa, el teatro, etc.). Pueden analizar y discutir cómo se utiliza el concepto del alma en diferentes contextos literarios.
- El alma en la cultura popular: Encuentra ejemplos de cómo se presenta el alma en la cultura popular (por ejemplo, en películas, series de televisión, música, etc.). Pueden analizar y discutir cómo se utiliza el concepto del alma en diferentes contextos culturales.
- El alma en ti: Reflexiona sobre su propia concepción del alma. Pueden escribir un ensayo o crear un dibujo que represente su propia visión del alma.
- Juego de roles: El juicio del alma: Discute con compañeros y divide el salón en dos o tres grupos de acuerdo con su concepción del alma (qué propiedades le atribuyen). papel diferente (por ejemplo, el alma, el cuerpo, el juez, etc.). Pide que cada grupo represente un juicio en el que se debata la naturaleza del alma y su relación con el cuerpo.
- El alma en la historia: Investiga cómo ha evolucionado el concepto del alma a lo largo de la historia. Pueden crear un timeline o una presentación que muestre cómo ha cambiado la concepción del alma en diferentes épocas y culturas.


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