Platón y El Fedon, introducción.



El Fedón y la inmortalidad del alma 

Las últimas horas de Sócrates antes de beber la cicuta. Sócrates discute con calma con sus discípulos. No hay sentimentalismo.  Pero tampoco se evade el tema principal. ¿Cómo un filósofo puede enfrentar a la muerte sin miedo? Este es el tema de uno de los Diálogos más importantes de Platón, El Fedón. 

En este Diálogo ya no estamos leyendo las ideas de Sócrates. Se trata de un Platón maduro, que utiliza la figura e historia de su maestro para transmitir  sus propias ideas. 

La idea principal del Diálogo, es presentar una serie de argumentos sobre la inmortalidad del alma. No son argumenots sobre la existencia del alma. Lo que se discute es si, aceptada su existencia, esta es inmortal o si puede perecer. 

En este texto no presenta los argumentos de Platón sobre la inmortalidad del alma, sino el argumento y temas más generales del diálogo, que pueden ayudarte a darle sentido al texto. Para mí, estos temas son mucho más interesantes. 

Personajes

Fedón, discípulo de Sócrates, relata retrospectivamente las últimas horas de Sócrates a Equécrates. 

 y la discusión que tuvo con Simmias y Cebes. Simmias y Cebes, discípulos del pitagórico Filolao, encarnan una actitud crítica, atenta, poco complaciente ante Sócrates. Eveno, personaje ausente, sirve para introducir la tensión entre poesía y filosofía.

Platón no aparece en el Diálogo. 

El diálogo tiene tres temas centrales que pueden aparecer en varias partes del Diálogo. El primero es la actitud que debe tener el filósfoo ante la muerte. 

También se discuten los tres dualismos de Platón, el antropológico, el ontológico, y el epistemológico.  

Otros temas que entrelaza Platón en El Fedón es la idea de la filosofía como purificación y forma de vida, y lo que significa ser un falso filósofo. 

Esta lectura y división de temas es personal, así que no dejes de comparar otras fuentes. 

1. El filósofo ante la muerte (61a–62a)

La condena ya ha sido dictada. La nave sagrada ha regresado a Atenas y la ejecución es inminente. Los amigos de Sócrates acuden a la cárcel esperando encontrarlo abatido. En cambio, lo hallan tranquilo, conversando, incluso componiendo poesía.

En esta primera parte de el Fedón (hasta 69d) todavía no se intenta demostrar que el alma sea inmortal. Aquí Platón se concentra en mostrar que la vida filosófica es, desde el comienzo, una preparación para morir. Platón, en voz de Sócrates, afirma que filosofar es prepararse para morir. Pero esta línea tal vez no deba interpretarse como si Platón dijera que se trata de una actividad que nos ayuda a al final de nuestras vidas. Más bien hace una invitación a vivir de tal modo que la muerte no resulte absurda. 

La conversación sobre el vínculo entre la muerte y la filosofía inicia desde que a Sócrates, lo liberan de las cadenas para pasar sus últimas horas con sus amigos sin ese peso. En esa situación él responde que es curiosa la relación que hay entre el dolor y el placer, sugiriendo el tema del resto del diálogo, el placer del alma por liberarse del cuerpo. 

Luego, Sócrates comenta que en sus últimas horas había estado escribiendo versos, obedeciendo un mandato de sus sueños que le exigía hacer música. El tema parece ligero y casi evasivo, pero es el pretexto para iniciar una conversación más difícil.  ¿Por qué está tranquilo? ¿No teme morir?

La respuesta de Sócrates  Sócrates afirma que el filósofo se ha estado preparando para morir durante toda su vida (64a).  Morir es desprenderse del cuerpo, y esa separación es la que el filósofo ensaya durante su vida. 

Suicidio

Ante esas afirmaciones temerarias, uno de sus discípulos le pregunta que si los filósofos se preparan parpa la muerte, entonces por qué no terminar con la propia vida. 

Sócrates responde que no porque desee la muerte, el suicidio está permitido. Y en su respuesta encontramos un argumento hoy utilizado entre muchas religiones.  Explica que los seres humanos pertenecen a  los dioses, y que sólo ellos saben cuándo es preciso terminar con al vida. 


2. Tres dualismos en Platón

En esta sección del diálogo aparecen, sin sistematizarse del todo, tres divisiones que atraviesan toda la filosofía platónica.

A. Dualismo antropológico

El ser humano está compuesto de cuerpo y alma (psyché). El cuerpo es fuente de deseos, dolores y distracciones; el alma es el principio racional. Por eso Sócrates puede afirmar, sin ironía:

“Los filósofos ya están medio muertos” (64d–e).

No se trata de odio al cuerpo, sino de una jerarquía. Comer, gozar, buscar reconocimiento o poder no son males en sí mismos, pero se vuelven un problema cuando ocupan el centro de la vida. Vivir bien, para Platón, es vivir orientado por el alma.

B. Dualismo epistemológico

El cuerpo nos pone en contacto con el mundo sensible, pero ese mundo es inestable y confuso. Los sentidos ofrecen apariencias cambiantes; la verdad exige otra vía.

Las realidades que importan —lo justo, lo bello, lo bueno— no se ven ni se tocan. No pertenecen al ámbito de lo sensible. Se comprenden mediante el pensamiento. Por eso el filósofo desconfía de los sentidos cuando se trata de conocer lo que es verdaderamente real.

“¿Acaso es otra cosa la muerte que la separación del alma y el cuerpo?” (64c)

C. Dualismo ontológico

Esta distinción es la más profunda. Hay dos niveles de realidad:

– el mundo sensible, cambiante;
– el mundo inteligible, estable.

Mientras el alma esté dominada por el cuerpo, dice Sócrates, el acceso a la verdad será siempre defectuoso.

“Mientras tengamos el cuerpo… jamás conseguiremos suficientemente aquello que deseamos: la verdad” (66b).

Conocer lo real implica tomar distancia de lo sensible.

Con estos tres elementos Platón elabora más argumenots 

3. La filosofía como purificación

De estas distinciones se desprende una consecuencia ética. La filosofía es un proceso de purificación. No un moralismo rígido ni una renuncia teatral al mundo, sino un ejercicio racional mediante el cual el alma se libera, poco a poco, del dominio de las sensaciones presentadas por el cuerpo. 

Por eso el filósofo se entrena en morir. No como huida, sino como culminación coherente de una vida orientada hacia la verdad. La muerte deja de ser una catástrofe cuando ya no se vive exclusivamente para el cuerpo.

4. Falsos filósofos y la metáfora órfica

Platón introduce aquí una crítica incómoda. No todo el que parece moderado es filósofo. Algunos evitan ciertos placeres solo por miedo a otros mayores. Cambian deseos, pero no se transforman.

“Son moderados por una cierta intemperancia” (69a).

La única moneda auténtica es la sabiduría. Los mitos órficos, que Platón retoma y adapta, afirman que quienes no se han purificado yacen en el fango tras la muerte; quienes sí lo han hecho, habitan entre los dioses.

“Muchos son los portadores del tirso, pocos las bacantes” (69d).

Muchos aparentan filosofar. Pocos lo hacen de verdad.

5. Filosofía como forma de vida

En esta primera parte del Fedón, la filosofía queda redefinida. No es una actividad intelectual aislada ni un juego lógico. Es una forma de vida que prepara al alma para separarse del cuerpo y orientarse hacia lo que es verdaderamente real.

Por eso el filósofo auténtico no teme a la muerte. No porque la desee, sino porque ya no vive atrapado en lo que se pierde con ella.

Ideas centrales

– Lo justo, lo bello y lo bueno no se conocen por los sentidos.
– Aquello que no se conoce sensorialmente no pertenece al mundo físico.
– El cuerpo dificulta el acceso a la verdad.
– La muerte es la separación del alma y el cuerpo.
– La filosofía es la práctica de esa separación.

Del Fedón Platón trata de decirnos que la filosofía no promete consuelo. Exige una forma de vida capaz de sostener la verdad, incluso cuando esa verdad incomoda.

Preguntas para reflexión

¿Es posible conocer sin los sentidos?
¿Tiene sentido hoy pensar el alma como algo separado del cuerpo?
¿Es deseable una vida desapegada de los placeres corporales?
¿Qué tipo de vida describe Platón como filosófica? ¿Es realmente vivible?
¿Cómo se compara esta visión con las explicaciones científicas o religiosas de la muerte?


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