Epistemología 9.2 La interdependencia entre conocimiento a priori y empírico

La interdependencia entre conocimiento a priori y empírico

La distinción entre conocimiento a priori y empírico funciona bien en los libros. Sirve para ordenar, para explicar, para introducir problemas. El riesgo aparece cuando uno empieza a creer que esa separación también existe en la forma en que pensamos. No es así.

Tomemos un caso sencillo. Un testigo afirma que el Profesor Plum estaba en la despensa a la hora del asesinato. Bien. Ese es un dato empírico: alguien vio algo, o cree haberlo visto, y lo reporta.

Con eso solo no pasa gran cosa. El dato necesita ser trabajado.

El detective da un paso más: concluye que Plum no estaba en el pasillo donde ocurrió el crimen. La inferencia parece automática, pero tiene un soporte específico: una persona no puede estar en dos lugares al mismo tiempo.

Nadie en la escena pide pruebas de eso, ni estudios o estadísticas. Simplemente se acepta. Y se acepta porque forma parte de cómo entendemos cosas tan básicas como “estar en un lugar”.

Ahí ya se coló algo que no proviene del testimonio: el conocimiento a priori.

El resultado es curioso: la conclusión habla del mundo —de dónde estaba Plum—, pero depende de un principio que no viene de la experiencia en ese caso. Si quitamos ese principio, el testimonio se queda flotando, sin dirección.

Esto pasa todo el tiempo. Cada vez que alguien interpreta un dato, descarta una posibilidad por incoherente o conecta dos hechos, está usando reglas que no aprendió acumulando observaciones una por una.

Ciencia e interdependencia de a priori y a posteriori

En ciencia, esto es todavía más evidente. Los datos no llegan con instrucciones. Alguien tiene que organizarlos, compararlos, inferir algo a partir de ellos. Y para hacer eso se necesitan herramientas que no son empíricas en el mismo sentido que los datos que ordenan.

Por eso, la idea de que todo el conocimiento descansa únicamente en la experiencia tal vez es ingenua. La experiencia aporta material, pero no hace el trabajo completo.

Lo que hay, más bien, es una mezcla constante. Algo viene del mundo. Algo lo ponemos al pensar. Y la mayor parte del tiempo operan juntos, sin pedir permiso.

Comentarios